
Así como no tuve que escuchar a Pedrito Aznar para haberme enamorado a primvera vista,
son muchas las cosas que escapan de la moda, de los libros, de lo que te enseñan. Son esas cosas que sientes. No tuve que leer a viejos de ternos decimonónicos que en sus libros escritos desde sus oficinas nos decían de que el mundo está mal y que hay que cambiarlo, claro está, ellos quizás pensaron lo mismo que yo. Eso, lo sentí. Así como sentí que somos tod@s libres, que no necesitamos votar para que alguien decida por nosotros, así como que tod@s somos libres, tod@s somos libres, todos y todas. Tod@s podemos sentir.
Somos tan sabios, que no dependemos de estructuras que hacen que escapemos a nuestra naturaleza, a nuestra escencia, a nuestro amar constante a nuestros queridos.
Sentí que las leyes no son para mi, no las necesito, nadie me tiene que decir que robar es malo para no hacerlo, eso, lo sentí.
Es hora que rompamos nuestros prejuicios, una vida nueva, si se puede. Alejarnos de esta violencia virulenta que nos agobia la vida, nos fastidia. Veamos lo bello, lo hermoso en todas partes.
Nuestra armonía, nuestra libertad.
=)